Amor, duelo y lo invisible

Amor, duelo y lo invisible. Cines SADE.

El pasado 19 de junio participé en un coloquio titulado “Amor, duelo y lo invisible” junto con Mikel Lizarralde e Iñaki Peña, con Aloña Velasco como moderadora. Un evento organizado por los Cines SADE en Donostia, dentro del programa que celebra su centenario. La película Ghost fue la escusa perfecta para hablar sobre estos temas.

El título propuesto fue muy interesante, y ofrece muchas opciones para hablar temas relacionados con la muerte. Estas son algunas de las opiniones que compartí en el coloquio:

Creo que Amor y Duelo forman la misma realidad:
El duelo lo debemos pasar como coste de nuestra capacidad de amar… y que no todas las personas la poseen. Es durísimo que se muera un ser querido, y el duelo es el proceso de sentir esa pérdida y rehacer nuestra vida sin esa persona que hemos querido tanto. No es una enfermedad, y todas las personas – a no ser que la muerte sea traumática o tengamos alguna herida que necesite curación – tenemos los recursos necesarios para realizar el camino del duelo. Y si el camino es demasiado duro, los métodos de acompañamiento en el duelo han avanzado tanto que hoy en día la ayuda que recibiremos de los profesionales va a ser muy eficaz.

Lo Invisible, es un tema muy muy amplio, pero resumo mi opinión en tres ideas generales:
– El discutir sobre si lo invisible existe o no, es a mi parecer una discusión totalmente inútil. No creer en lo invisible, puede ayudar muchísimo a vivir bien la muerte; y creer en lo invisible, también puede ayudar muchísimo. Y también lo contrario.
– El tema de lo invisible debería de ser un tema íntimo y privado, y deberíamos de tratarlo con sumo respeto en este ámbito, cuidando cada persona con sus vivencias y/o creencias. Pero lo invisible no debería tener ninguna influencia en la organización comunitaria o social, porque en cuanto la tiene, comienza la denegación de derechos y libertades. Algo que ha ocurrido incesantemente durante toda la historia.
– Existen muchísimos aspectos sobre la muerte en los que coincidimos y que podríamos compartirlos, sin que tengamos que dividirnos entre los que “vivimos lo visible” y los que “vivimos lo invisible”. Deberíamos de desarrollar esta “cultura de la coincidencia”.

[Foto: Cines SADE)